29/08/2025

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SOMOS NUESTRA MEMORIANO NECESITAS A NADIE

Por Boris González Ceja

“No necesitas a nadie, mentalízate y enfócate en ti”, me dijo una persona joven de entre 25 y 30 años que estaba pasando por un muy mal momento; pidió ayuda antes de “hacer alguna otra cosa”, obviamente tenía en sus pensamientos el suicidio.
En realidad, escucho esas palabras e historias de manera reiterada todos los días y los perfiles de estos hombres son muy similares, al borde del colapso, con la muerte soplando fuerte.
En primera son hombres que muchas veces van al gimnasio y buscan por medio de distintas formas sacarse problemas que tienen en sus relaciones personales; lo hacen a través del ejercicio, corriendo, en bicicleta, consumiendo proteínas, sustancias… buscan modificar su cuerpo -donde tienen encarnado el dolor no tramitado-, pensando que con modificar el cuerpo van a modificar su sufrimiento psicológico.
Con ello no estoy diciendo que el practicar algún deporte o actividad física es incorrecto, lo preocupante es cuando se hace de manera inconscientemente obsesiva, intentando a través de éste, disfrazar las necesidades emocionales, taponar los deseos que la subjetividad nos marca.
“No necesitas a nadie”: En realidad esa frase inicial tiene distintas formas de interpretarse. No necesitar a nadie en realidad es una creencia social falsa y errónea, ya que la vida humana se encuentra interconectada con otras personas de manera cotidiana, y lo que se requiere más bien es contar con habilidades sociales para relacionarnos, bajarle al ego y subirle a la humildad. Nacemos y morimos con los otros, ese viejo cuento de Robinson Crusoe es otro invento gringo.
No necesitar a nadie puede ser un llamado de auxilio también para aprender a vivir la soledad y el silencio, esas misteriosas formas de vida con la que andamos todas y todos siempre; tomar distancia como el puerco espín, ni tan cerca que espine ni tan lejos que muera de frío.
No necesitar a nadie en general y todo el tiempo, es un exceso con fatales consecuencias, donde solo la terquedad es lo único que nos es fiel.
“Mentalízate”: Es un término antiguo que se está poniendo de moda nuevamente, sobre todo por la falta de novedades en la investigación psicológica. Mentalizar muchas veces se usaba en referencia a pensar, a meditar, y algunas otras de manera despectiva con relación a hipnotizar, transmitir pensamientos o leer la mente.
El problema de la mentalización es que muchas veces se supone que se encuentra en una base orgánica y cerebral, cuando en realidad las funciones cognitivas y psicológicas de la mentalización justamente acontecen como un acto humano y subjetivo, definido por la interacción social, política e histórica, que requiere nuevamente de habilidades socioemocionales, necesita de prácticas que solamente con las y los demás podemos lograr, con paciencia, dedicación y ejercicios de generosidad; se requieren ejercicios de correspondencia justa, de atención recíproca. La gente descuidada tiene pavor a eso, al encuentro de mundos entre las personas. Las políticas públicas y muchas relaciones de pareja modernas actúan con sesgos de la mentalización.
Como puede verse, decidir en la vida implica procesos mentales complejos, que no pueden resolverse de manera individual.
“Enfócate en ti mismo”: Es un esfuerzo por buscar dejar de pensar y gastar energía en otras personas, lo que es imposible y también tormentoso. Enfocarse sólo en la persona es un estado de locura, un ensimismamiento radical, y eso es casi imposible, o al menos sus consecuencias son indeseables, aunque no se sepa.
Uno puede llegar a enfocarse en algunas partes de sí como algo necesario, es más, es un imperativo categórico olvidar, y en algunos momentos en la vida propia eso es real.
Pero de eso a que el enfoque haga que nos desenfocamos de las demás personas, es producir un estado psicótico, casi esquizofrénico, donde la realidad se verá alterada a un punto sin regreso.
Causas y azares…

  • Los empleados eventuales de la Secretaría de Salud se calculan en 3200 por Estado, con más de 18 años sosteniendo los servicios públicos de salud, pasando por una pandemia, y siguen sin las mismas prestaciones que los recomendados disfrutan sin empacho y sin desquitar su salario, gracias a la hipocresía de las autoridades.
  • La corrupción en el servicio público se encuentra tan desenfrenada, jugando a las locas en los medios de comunicación, que los únicos que se sirven de ella son los políticos… mientras saquean el presupuesto, y prometen que van por más.
  • Comprar una casa de 12 millones, meter a toda la familia al presupuesto y declarar que la austeridad es para el pueblo bueno y sabio, viniendo de un partido rémora, habla de la decadencia despreciable de los hambreados de siempre y del nivel de tonterías que se tienen que soportar en la calle.
    Hasta la próxima, que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
    Conoce más en: https://www.facebook.com/psicologiaparatiii/
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