Un dolor persistente en la rodilla en un adolescente no debe confundirse con un golpe, el crecimiento o una lesión deportiva. Puede ser el primer síntoma de un osteosarcoma, el cáncer de hueso maligno más frecuente entre los 10 y 25 años, y su detección oportuna es la diferencia entre salvar o amputar una extremidad.
El Instituto Nacional de Educación Médica Continua (INEMC) explicó que la jornada busca actualizar al médico de primer contacto, que es quien tiene la responsabilidad de la prevención, la detección oportuna y la derivación correcta. Todos los diplomados y talleres están avalados por el Comité Normativo Nacional de Medicina General.
Salvar una pierna hoy sí es posible
Los especialistas explicaron que el concepto de salvamento de extremidad no solo aplica a cáncer:
- Tumores benignos que deforman el hueso, como osteoma osteoide
- Malformaciones congénitas como Amelia peronea o malformaciones linfáticas-vasculares
- Infecciones de hueso (osteomielitis)
- Lesiones por proyectil de arma de fuego
- Pie diabético y enfermedades vasculares
- Síndromes como Klippel-Trénaunay-Weber
Gracias a los avances, lo que antes era amputación segura hoy se puede tratar con medicamentos, sulfato de calcio impregnado con antibiótico, sistemas de presión negativa, microcirugía e incluso implantes a la medida impresos en 3D.
En el Hospital Infantil, señalaron, han salvado casos que llegaron con indicación de amputación: desde un lactante con pie deformado por malformación linfática que hoy camina con su pie, hasta una niña con osteosarcoma en la mano que conservó la función de pinza.
«El trabajo es multidisciplinario. No es solo el cirujano. Se necesita psicología, nutrición, rehabilitación, cirugía plástica y oncología. Un adolescente al que le vas a salvar la pierna debe prepararse física y emocionalmente, y también preparar su extremidad sana para que sea fuerte en la rehabilitación», explicó la Dra. Cabrera.
El problema en México: llegamos tarde
El dato más alarmante: en México solo el 15% de los casos termina en cirugía de preservación y 85% en amputación. En Europa y Estados Unidos es al revés: 75% se salva.
¿Por qué? El diagnóstico tardío.
«Tuvimos el caso de una niña que tenía dolor de rodilla desde hace un año. La radiografía de hace un año ya mostraba una lesión pequeña. Apenas le hicimos la biopsia», relató el Dr. Cabrera.
En 2024 se diagnosticaron alrededor de 55 osteosarcomas en el estado, pero el 80% llegó ya en etapa avanzada, con metástasis, lo que hace imposible el salvamento.
Si se detecta a tiempo, cuando es solo una manchita en el hueso, el porcentaje de salvamento puede ser del 100%.
¿Cuándo sospechar?
Los especialistas pidieron a médicos generales y a papás no minimizar estos datos:
- Dolor que no cede con analgésicos ni pomadas, sobre todo alrededor de la rodilla (tibia, peroné, fémur distal), hombro o pelvis. Es el síntoma cardinal.
- Claudicación: el niño empieza a caminar chueco o cojea.
- Tumoración o inflamación que va creciendo.
- Fractura sin causa: el niño se cae de su propia altura y se fractura. Es una fractura en terreno patológico y debe investigarse cáncer.
- Adolescente deportista con dolor crónico que se automedica. No atribuirlo solo a golpe o crecimiento.
El estudio de primera elección no es una resonancia cara, es una radiografía simple. En ella se pueden ver datos sugestivos de malignidad. Si hay duda, derivar de inmediato a traumatología, oncología pediátrica o cirugía oncológica.
¿De dónde viene el cáncer de hueso?
No hay una sola causa. No es por comer mal o por culpa de los papás. Es una combinación de factores genéticos, ambientales, nutricionales, falta de sueño y exposición a químicos, tabaco o pesticidas. En muchos casos es de novo: un crecimiento celular desordenado que aparece en un niño totalmente sano.
Aunque es un cáncer poco frecuente – 4 a 5 casos por millón de habitantes – es el tumor óseo maligno más común en adolescentes.
Esperanza también para diabéticos
Ante pregunta expresa, confirmaron que también en pie diabético hay posibilidad de salvamento, incluso con osteomielitis, mediante cultivos, antibióticos a dosis altas, desbridamiento y cobertura plástica. El proceso es largo y costoso, pero evita la amputación.
El INEMC recordó que en Michoacán los casos oncológicos pediátricos se concentran en Morelia, pero existen redes de apoyo como el Hospital Infantil, el Centro Médico de Occidente y asociaciones que donan prótesis y tratamientos.
El llamado final: llevar a los niños a control de niño sano aunque no les duela nada, y si hay dolor persistente, exigir una radiografía y una segunda opinión. Un mes puede ser la diferencia entre conservar una pierna o perderla.

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