Cecilia Sierra
Charo, Michoacán., 28 de agosto de 2026. – El Ayuntamiento de Charo presume un eslogan contundente: “Cuando nadie roba para todo alcanza”. El problema es que, cuando se busca en sus portales oficiales la información que permitiría comprobar cómo se administran los recursos públicos, el discurso se topa con un muro: información ausente, apartados “en mantenimiento” y funcionarios que no aceptan hacer públicas sus declaraciones patrimoniales y de intereses, entonces, ¿cómo confirmar que no se esta robando?
El gobierno municipal que encabeza el alcalde de Charo Juan Gabriel, “El Piye”, Molinero Villaseñor presenta la ausencia de corrupción como una de sus banderas. Sin embargo, la transparencia no parece acompañar el mensaje.
Un recorrido por la página oficial del Ayuntamiento muestra que el apartado correspondiente al Programa Anual Operativo aparece “en mantenimiento”, por lo que no se encuentra disponible para consulta pública.
Tampoco aparece publicado el Primer Informe de Gobierno de la actual administración.
En materia de cuenta pública, la información disponible corresponde a la administración anterior, sin que en el portal municipal pueda localizarse con facilidad documentación que permita conocer el ejercicio de los recursos durante el actual gobierno.
El capítulo patrimonial tampoco ayuda a despejar las dudas.
En la información consultable de la Plataforma Nacional de Transparencia, el apartado relativo a las declaraciones patrimoniales ante la Contraloría exhibe una leyenda que resume el problema:
“Las y los servidores públicos no están de acuerdo en hacer pública su declaración patrimonial y de interés”.
Es decir, el ciudadano puede saber que los funcionarios decidieron no hacer pública esa información, pero no puede consultar sus declaraciones.
Y la lista de ausencias continúa.
En el portal municipal tampoco aparecen disponibles las actas de Cabildo de 2026, tanto ordinarias como extraordinarias, ni las nóminas que permitan conocer cuánto se destina al pago de servidores públicos y bajo qué conceptos.
Así, el eslogan “Cuando nadie roba para todo alcanza” queda atrapado entre dos realidades: por un lado, el discurso político que presume honestidad, al mero estilo de Movimiento Ciudadano; y, por otro, un portal oficial donde faltan documentos fundamentales para que la ciudadanía pueda revisar, fiscalizar y contrastar ese discurso.
No se trata de afirmar que alguien roba. Se trata de algo más elemental: demostrar con documentos públicos que los recursos se administran como se presume.
Porque si nadie roba y para todo alcanza, la pregunta incómoda es inevitable:
¿Por qué no están disponibles los documentos que permitirían comprobarlo?, ¿no alcanza para pagar quien haga públicos los gastos?
En Charo, el problema no parece ser la falta de eslogan. Es la falta de información pública para sostenerlo.

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